La Navidad es un período de tradición, familia y descanso en España. Sin embargo, en el baloncesto profesional, representado por la Liga Endesa (ACB), estas fechas se convierten en un intenso maratón deportivo. En la temporada 2025-2026, desde el 20 de diciembre hasta principios de enero, se disputan cuatro jornadas completas con 36 partidos, incluyendo el esperado Clásico entre Real Madrid y Barça el 4 de enero. Esto plantea una reflexión profunda: ¿debería el deporte de élite interrumpir el reposo navideño, o es precisamente esta actividad la que enriquece las fiestas?
La Tradición del Baloncesto en Navidad
En España, el baloncesto ha convertido la Navidad en sinónimo de espectáculo. Año tras año, la ACB programa un denso calendario festivo, con pabellones adornados con motivos navideños, retransmisiones temáticas y actividades especiales como sorteos y ensayos de campanadas. Esta costumbre no es nueva; remonta a décadas en las que el deporte se posicionaba como entretenimiento familiar durante las vacaciones escolares y laborales. Para muchos aficionados, ver un partido el 30 de diciembre o el Día de Reyes se ha convertido en parte del ritual navideño, similar a ver la lotería o comer turrón.
La liga aprovecha estas fechas para maximizar la audiencia. Con la gente en casa, los ratings suben, y eventos como el Clásico atraen a millones. Además, fomenta la clasificación para la Copa del Rey, manteniendo la emoción competitiva en un momento clave de la temporada. Los pabellones se llenan de familias, niños con gorros de Papá Noel y un ambiente festivo que une generaciones alrededor del basket.
Los Argumentos a Favor: Entretenimiento y Oportunidad
Uno de los principales argumentos positivos es que el deporte profesional ofrece una alternativa saludable y emocionante al ocio navideño. En un país donde el fútbol para casi por completo —con una pausa significativa entre finales de diciembre y principios de enero—, el baloncesto llena un vacío. Proporciona contenido de calidad para quienes buscan actividad más allá de las comidas familiares. Los partidos se convierten en planes ideales: accesibles, en horarios variados y con un toque mágico gracias a la decoración y promociones especiales.
Desde el punto de vista económico, es una oportunidad dorada. Los clubes generan ingresos vitales en taquilla y derechos televisivos, especialmente con jornadas que incluyen derbis y clásicos. Para los jugadores extranjeros, muchos lejos de sus familias, el baloncesto ofrece rutina y propósito durante unas fechas que podrían ser solitarias. Además, la ACB promueve acciones solidarias y regalos, reforzando el espíritu navideño de generosidad.
En un mundo cada vez más globalizado, el deporte no entiende de pausas absolutas. La NBA, referencia mundial, juega incluso el día de Navidad, convirtiéndolo en un evento icónico. ¿Por qué no emular esa vitalidad en España?
Las Críticas: Descanso y Bienestar de los Jugadores
Sin embargo, no faltan voces críticas. El calendario comprimido implica partidos cada pocos días, con viajes y entrenamientos en fechas como el 26 de diciembre o el 2 de enero. Esto afecta el descanso físico y mental de los deportistas, aumentando el riesgo de lesiones en una temporada ya exigente. Los jugadores son profesionales, pero también personas con familias, y obligarles a competir en Nochevieja o cerca de ella puede generar fatiga acumulada.
Comparado con otros deportes en España, el contraste es notable. El fútbol profesional respeta una pausa navideña más amplia, permitiendo recuperación y tiempo personal. En el baloncesto, aunque se evitan días clave como el 24, 25 o 31 de diciembre y 1 de enero, el ritmo es intenso. Algunos opinan que esto prioriza el espectáculo sobre el bienestar humano, en un contexto donde la salud mental en el deporte de élite es un tema creciente.
Además, para las familias de los jugadores y staff, las Navidades pierden parte de su esencia. Viajes constantes y horarios irregulares dificultan las reuniones tradicionales, algo que en culturas como la española, tan arraigada en la familia, pesa mucho.
Una Comparación Internacional y el Futuro
Mirando al exterior, la NBA abraza la Navidad como su gran jornada, pero con solo unos pocos partidos seleccionados, no un maratón completo. En Europa, otras ligas como la alemana o italiana también juegan, pero con calendarios menos saturados. En España, la densidad se debe en parte a la necesidad de encajar 34 jornadas más competiciones europeas como la Euroliga, que también exige doble esfuerzo en diciembre.
Quizá el equilibrio esté en ajustar: mantener algunos partidos emblemáticos, pero conceder más días libres. La ACB podría inspirarse en el fútbol para una pausa más generosa, priorizando la sostenibilidad a largo plazo del deporte.
Conclusión: Un Debate Abierto
La competición de baloncesto profesional durante las Navidades en España es un doble filo. Por un lado, enriquece las fiestas con emoción, unión y espectáculo, convirtiéndose en tradición para muchos. Por otro, plantea interrogantes sobre el descanso y el equilibrio vida-deporte. En última instancia, depende de la perspectiva: para los aficionados apasionados, es un regalo; para quienes valoran el reposo absoluto, una intrusión. Lo ideal sería un calendario que armonice ambos mundos, permitiendo que el basket brille sin eclipsar el verdadero espíritu navideño de paz y familia. Mientras tanto, este diciembre, los pabellones seguirán vibrando, recordándonos que el deporte, como la vida, no siempre se detiene.